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Hora del mandado. [Priv. Fei Senshi]

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Mensaje por Yoshitsune Matsumura el 21.03.17 17:12
Desde antes de llegar había escuchado que Italia era un país de primera. Cultura, política, arte, educación, todo parecía ser lo mejor de lo mejor. Calles bien cuidadas, diversidad racial, etc. Ella estaba de acuerdo en una cosa: Era un país de primera...pues desde la mañana no pasaban de la primera velocidad en la furgoneta del restaurante. Parecía como si todo mundo hubiera tenido la misma idea de comprar ingredientes para sus comercios. ¿Acaso habían pagado? Revisó su celular. Aún no llegaba la quincena, ¿algún evento? No recordaba alguna noticia así en los periódicos, ¿un accidente? Lo habría escuchado en el radio, mas lo único que oía eran las bocinas de los demás autos. No sólo ella se encontraba desesperada por la situación, sino también los cientos de automóviles que inundaban la calle principal.

De tener una sirena esto no sucedería. Pnsarían que es un auto de policía en camino para detener algún acto ilícito...aunque seguro la arrestarían por tener una sirena y abusar de ella. Suspiró. El auto avanzó dos metros y volvió a detenerse. La radio quería aliviar el ambiente con alguna melodía opacada por las percusiones de los motores y voces desafinadas en cada mentada de madre al conductor del frente. ¿Y lo peor? Que no estaba sola.

Como parte de sus deberes en el restaurante Littorio debía comprar los vegetales, especias, bebidas y demás para tener suficiente con qué preparar platillos, no era su actividad favorita, pues prefería quedarse cuidando del establecimiento y atendiendo mesas, pero después de los cambios al inicio de mes le tocaría hacer el recorrido por toda esa semana. Aunque ese día en particular había comenzado inusual, pues Fei Senshi, quien se encontraba durmiendo en el asiento del copiloto, decidió acompañarla. De no haberse despertado tan tarde ya estaría de regreso y no atrapada en el embotellamiento, ¿hacía cuánto que llevaba dormida? Ahora que lo pensaba, seguramente desde que encontraron la primera señal de tráfico. Así es, mientras Yoshi se rompía el trasero y piernas, así como el brazo por los cambios de velocidad, la menor dormitaba sin pizca de pesar o arrepentimiento. ¿Cómo podía permitirse ese comportamiento? Carecía de responsabilidad y disciplina, e incluso si era una excusa muy mala para hacerla sufrir, iba a despertarla.

Cuando avanzaron otros cuatro metros, Yoshi volvió a observar a Fei, quien parecía seguir dormida, entonces se le hizo fácil poner la mano sobre su cabello y darle unas caricias tranquilas al principio, casi como la de una madre orgullosa de su hija, entonces condujo la mano hasta la mejilla con lenttud y cuidado. No quería despertarla —aún—, simplemente se limitó a darle otras caricias, y ahí, en el momento que seguro la menor consideraría más seguro, Yoshi presionaría con fuerza esa mejilla y tiraría de ella al tiempo que gritaba:

¡Despierta! —Optó por sacudirle la cabeza para hacerla reaccionar—, ¡si voy a sufrir en el tráfico tú también lo harás!

Tras unos segundos de jalón de mejillas continuo se detuvo, seguro ya había tenido suficiente como para despertar.

Ya que decidiste venir podría explicarte un poco lo que debo hacer...aunque estaríamos regresando ya si no te hubieras quedado dormida... —Volvió a suspirar, aunque ahora una sonrisa pequeña nacía de sus labios, siempre era divertido molestarla, y ya que iba a estar con ella por las siguientes horas iba a hacer lo posible por disfrutarlas.

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Mensaje por Fei Senshi el 11.04.17 9:25
A veces resultaba impresionante el cómo esa muchacha podía dormir en casi cualquier parte, daba igual si era en la tierra, suelo e incluso apoyada en una pared estando de pie, con tal de cerrar sus ojos y dormir esta chica era capaz de soportar los lugares más incómodos, incluso el estrecho espacio de la furgoneta que ahora le refugiaba. Sentada con ambas manos dentro de los bolsillos de su chaqueta y acurrucada en sí misma la joven dormía plácidamente, el calor brindado por el aire acondicionado le hacía sentir en el paraíso, aunque algo de molestia lograba incomodar su descanso, el dolor que ahora sentía era molesto y le hacía arrepentirse de haber tomado horas extras de entrenamiento justo al iniciar su día de descanso, su tío se había pasado un poco…

Pero era alguien responsable y se había comprometido a ayudar en el restaurante sin importar la pereza que tuviera, si quería mantener su puesto debía esforzarse esa era la condición que su madre le había impuesto y cumplir con deberes tan simples como la compra de víveres era parte importante de su trato. Si bien era algo en lo que participaba con gran entusiasmo, levantándose incluso a las 4 am para ir al puerto a buscar los productos marinos de mejor calidad, hoy su cuerpo le jugaría una mala pasada la cual le haría abandonar su cómoda cama más tarde de lo que había planeado retrasando a quien sería hoy su compañera de viaje, aunque por un momento se confió ya que resultaba ser una de sus queridas guardianas y tal vez esta haría vista gorda si se tomaba una pequeña siesta, cosa que no tardaría en hacer y apenas habían avanzado unos metros con la furgoneta Fei caería en los brazos de Morfeo en una posición algo incomoda, pero que más daba, si podía cerrar los ojos y descansar el lugar poco importaba… O al menos así lo pensó durante un momento.

El constante sonido de las bocinas le haría arrugar la frente, nunca le molesto el dormir con ruido a su alrededor, pero lo que sucedía fuera del vehículo era algo anormal. Un concierto de bocinas bastante descoordinado y como extra los gritos por parte de los apresurados conductores, una bella sinfonía caótica que por culpa de lo sensible que estaba su cuerpo no le permitía descansar como deseaba. Sería una cálida caricia sobre su cabeza la encargada de reconfortarla, por un momento reacciono dando un pequeño salto, pero pronto se relajaría y con una sonrisa en su rostro se acomodaría con la idea de que por fin y gracias esas suaves atenciones sobre su cabeza, las cuales ahora se dirigían a su rostro, al fin podría descansar, aunque sea solo por unos instantes…Vaya ingenua que fue.

- ¡AAAAH! – grito sin abrir sus ojos a la vez que su cabeza era sacudida – ¡Su-suéltame! - alego, aunque de forma inútil ya que el vaivén de su cabeza continuo por largos segundos –Por primera vez en mi corta vida tengo un motivo valido, así que tengo derecho a descansar- por fin se había detenido el sorpresivo ataque de su compañera y sus ojos se clavarían en el rostro de su “malvada” guardiana para luego hacer un puchero.

-Sé muy bien que debemos hacer, lo llevo haciendo de mucho antes que tu llegaras a trabajar- mantuvo su expresión infantil para luego suspirar –Aunque a mí me toca hacer el trabajo sucio de ir al muelle a las 4 de la madrugada, cosa que ustedes nunca serían capaces de hacer- inflo su pecho con orgullo –Ahora que soy más grande, los pescadores me dejan acompañarlos en sus barcos para escoger de primera mano lo mejor para nuestro restaurant- aunque pronto esa expresión de alegría cambiaria y en sus ojos algo de tristeza se asomaría, inevitable era esa lucha interna cada vez que mencionaba al océano, debía superar ya ese extraño odio.

-Ayer estuve hasta tarde entrenando con mi tío- cambio abruptamente de tema mientras buscaba la mochila que entre sus piernas estaba –Me pidió ayuda con unos estudiantes y me quedé horas extras para aprender más cosas sobre mi llama- regresaría su vista hasta la mujer que le acompañaba –Mira, mira Yoshi-nee- buscaría llamar su atención con un alegre tono de voz a la vez que le acercaba su mano izquierda y tan pronto sus dedos se extendieron pequeños rayos saldrían de estos los cuales comenzarían a moverse rápidamente –Ya puedo mantener enfocada mi llama sin que salgan disparados rayos para todos lados como antes, aunque se ve mejor cuando cubro todo mi cuerpo con ellos- en sus ojos podía verse la ilusión que tal progreso generaba, y no negaba que se divertía haciendo eso cual niña pequeña con juguete nuevo.

Dejaría de lucir su dominio ya que se encontraba en un lugar bastante estrecho y su torpeza, en especial con su llama, a veces causaba pequeños accidentes y averiar el auto del trabajo no pronosticaba un buen panorama para ella, aunque cierta malicia se vio fugazmente en su rostro y una pequeña venganza cruzo por su cabeza, no era algo terrible, pero si suficiente para hacerle pagar por ese fuerte jalón. Sacando provecho de las pequeñas descargas antes generadas en la punta de sus dedos, usaría estos para dar una rápida estocada al costado de la mayor, una corriente causada por estática que no la lastimaría, pero al menos lograría hacerle saltar había sido su respuesta ante la amable forma que uso para despertarla.

-Eso es por jalarme la mejilla- volvería al arrinconarse en su asiento para permanecer a salvo de cualquier respuesta –Además tengo lastimado mi rostro, me dolió mucho- alego volviendo a hacer un puchero a la vez que levantaba su cabello mostrando los golpes que había recibido su frente y un pequeño corte a un lado de su ceja, nada grave, aunque la hinchazón hacia parecer que recibió una pequeña paliza –Aunque me hubieras visto cuando llegue de madrugada, mamá no dejaba de reír al ver mi cara hinchada- comento con riendo un poco y nuevamente su atención seria captada por la mochila que había dejado abierta.

-En la siguiente calle podrías girar hacia la izquierda, eso te llevará cerca de los muelles, nos aleja un poco de la ruta que debemos llevar, pero…- de entre sus cosas sacaría un termo además de una bolsa la cual contenía varias galletas de avena con chipas de chocolate –A esta hora ese lugar tiene un tránsito más expedito y es preferible recorrer unos metros de más que perder tiempo haciendo nada, además de que quedaríamos justo en la parte trasera del mercado al que vamos, ideal para estacionarnos sin problemas- dicho esto mordería una de las galletas quedando con esta en la boca y acercaría una a Yoshitsune ofreciéndole -Laf hife…- tragaría rápidamente para volver a hablar –Las hice yo, ¿Quieres?...y tranquila solo es avena con chocolate, no tienen estática- bromearía recordando su travesura anterior, no podía negar que disfrutaba sus salidas con esa mujer, la cual a pesar de su constante seriedad solía gastarle bromas bastante pesadas, por ello sabía muy bien que su acción anterior no quedaría impune y esa ex oficial le haría pagar por su maldad.
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