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Mensaje por Nere Ronoa el 30.11.16 9:57
Las tareas de secretaria no eran muy distintas a rellenar la documentación  en el CEDEF, al menos ella pensaba que era  lo mismo. Escribir informes para CEDEF. Ordenar los papeles de Millefiore.

Escribir los reportes del comportamiento de Byakuran tampoco era distinto, no había nada fuera de lo esperado, claro que, ¿qué coño iba a hacer él  delante de ella? Obviamente sabía manejarse con ella delante y por muy alerta que estuviera siempre habría algún detalle que se le escaparía,  así que había cierto punto frustrante allí, además que molestaba porque después de todo ella nunca antes había pecado de incompetente,  lo normal para ella era destacar el más mínimo punto, estaba valorada como una valiosa fuente de información.

Era absurdo recoger lo que pensaba que eran migas de pan que el otro dejaba caer a propósito.

Ese día aprovechando algunos recados que tenía por hacer estaba fuera de la sede de Millefiore,  fue un momento que aprovechó para  respirar el aire  de la ciudad, no el podrido aire de los callejones ni a sangre seca de ajustes de cuentas, eso era demasiado peliculero, si no el aire de verdad, el que venía de las calles de las pastelerías. No es que ese lugar fuera el rincón de sus  debilidades, tal vez le gustaba porque era la calle con el olor más dulce.

Además no llevaba el uniforme, ella odiaba el blanco pero era su uniforme, pero lo odiaba. Okay, estaba entrando en bucle. Simplemente ella odiaba todo lo que fuera de color blanco.  Así que al poder salir ella se había puesto un vestido morado de cuello vuelto y una  chaqueta  negra a juego con las botas del mismo color, se había cepillado el cabello con verdadero esmero, incluso se había puesto brillo de labios, no era por ninguna razón importante, ella solo quería olvidar por un rato las fatigas y desvelos de su trabajo. En la mayoría de esas pastelerías la conocían a ella y a su hermana por frecuentarlas, en parte ir sola era molesto porque le gustaba compartir los dulces con Narya, pero luego le enviaría algo a su hermana a ese apestoso lugar que llamaban Varia.

Entró en la primera tienda, la que era propiedad de una agradable pareja de ancianos, les pidió  una ronda de bollos rellenos de crema, apenas les pagó ya estaba yendo a la siguiente sosteniendo las asas de la pequeña bolsa de plástico, y así pasó a la siguiente, a la siguiente y a la siguiente hasta llegar a su favorita porque conocía al chico que trabajaba allí desde la infancia y con el pedido solía regalarle algún extra por la extensa amistad de años,  por lo que Nere  llevaba en sus manos una cantidad considerable de bolsas, más o menos contaba entre siete y ocho.

Ella se encontraba más satisfecha mordiendo el  brownie mientras cargaba con su pequeño tesoro de conformado por comida  dulce, no es que fuera a engordar con el metabolismo que le tenían las llamas eso era impensable porque era más probable que ella se muriera consumida por ellas si no aportaba cierta ración a su organismo, claro esta información era de dominio público en la mafia, tampoco le importaba. Siempre tenía el frasco de píldoras a mano si faltaba la comida. El propio Noveno había ordenado crearlas para ella y Narya, un motivo por el que apreciar como quien dice al anciano y otro motivo por el que estar en deuda con él, Narya no lo veía de la misma manera pero el nivel emocional de su hermana, por mucho que la quisiera, equivalía al de un  ficus.  

La castaña entonces estiró el cuello con aquel bajo hormigueo en su piel y frunció el ceño.

Había otra llama cerca.

Apretó los dientes  y no giró el cuello  a mirar, prefirió disfrutar de sus dulces.

¿Me caes bien o mal? Adivina


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Mensaje por Reiko Rairyuudan el 19.01.17 4:00


Regresar a Italia. Era mucho más peligroso de lo que ella pensaba en un principio. Sobretodo sabiendo que la cuna de sus problemas iniciaba exactamente aquí. Pero no tenía tiempo para dudar ni mucho menos de llorar y lamentarse pensando en el pasado. Ahora tenía que actuar. Pensaba que se quedaría unos días, que sería suficiente para poder encontrarse con la única parte que quedaba viva –o al menos eso pensaba— de su familia. Sus padres habían sido reportados como desaparecidos hasta para el mundo de la mafia, ni siquiera CEDEF o los Vongola podían encontrar a la pareja Rairyuudan. Como informante, Reiko incluso había gastado más de lo que tenía en varias oportunidades buscando alguna pista, comprando información que en muchas oportunidades era prácticamente nada. Aria, su protectora, más de una vez había regañado a la pelirosa por tal idiotez. Pero eso la llevaba aquí, a Milano. De alguna forma u otra había contactado con un agente de Millefiore que tenía información para venderle. Recientemente, también se había encontrado con el jefe de los mismos en Japón, más un sinfín de cosas habían pasado. Eso sin darse cuenta la había llevado a la situación actual, recurrir a los Millefiore a espaldas de Chiavarone.

Suspiró y se detuvo mientras sostenía su bolso pequeño, en donde llevaba unos cuadernos. Aria la mataría. Dino, el jefe, sin duda mostraría cierta desconfianza en ella. Tuvo un mal presentimiento sobre el asunto. ¿Estaba segura de lo que haría? ¿Comprar información de un Millefiore, sabiendo cómo están las cosas con esa familia y los Chiavarone? Frunció el ceño. Si no lo hacía, no sabría nunca sobre dónde estaban sus padres y dónde podría encontrarse con su supuesto hermano. Por las dudas, buscó su anillo entre sus bolsas y se lo puso. De alguna forma eso la ayudaría a poder canalizar su poder y lograr sacar su arma sin ningún problema. Estaba preparada para cualquier tipo de circunstancias, o eso creía ella.

De todas formas, la apariencia también había sido un percance que tenía que solucionar. Se había vestido con una peluca que daba alusión a su verdadero tono de cabello. Un tono blanco, casi platinado, que se agitaba como su verdadero cabello. Largo, con mucho movimiento, mientras caminaba hacia el lugar de encuentro. Un bolso, donde allí guardaba su caja de almacenamiento que podía usar si llegaba a tener problemas. Una pistola de bolsillo podría sacarla de apuros también, aunque solo tuviese cuatro balas. Todo había sido previamente calculado. No podría salir nada mal.

Solo faltaba monitorear el lugar. Claramente, esa búsqueda sobre la calle de forma satelital estaba bastante acertada. Cerca había un restaurante, al lado había una tienda de ropa de renombre y también una pastelería que parecía ser acogedora, incluso hasta le daban ganas de ir en ese mismo instante. Se mordió el labio. No veía por ningún lugar a la persona, pero podía sentir una llama fuerte y prepotente, mientras que por lejos, podía llegar a sentir otra que intentaba ocultarse. ¿Ocultarse? ¡Podría ser él! Según las descripciones, el sujeto había dicho que ocultaría su rostro hasta el fin del encuentro, para evitar tener fugas de información. Pero la otra llama era mucho más intensa que la del sujeto y eso le preocupaba, puesto a que ambos estarían en el mismo rango menor a una cuadra.

Tsk, esto no me hace ni la más mínima gracia. – dijo con desgana. Miró la hora sobre su celular. Era el tiempo. Un sujeto encapuchado y con un emblema de Millefiore sobre su hombro, pasaba cerca de la pastelería con paso lento. Bastó de una leve seña con sus manos para que Reiko entendiera que tenía que ir hacia el callejón.

Algo andaba mal.

Enseguida se enfrentaron, solo bastó con decir dos palabras que habían escogido antes de su encuentro para sobreentender que eran los mismos. El emblema de Millefiore era claramente el de White Spell, conocidos por ser del bando de Byakuran. Se le erizó la piel al pensar en ese sujeto, tan controlador y a la vez tan alegre cuando quería. Como un maldito psicópata, aunque no era el peor de todos. Parpadeó, y en menos de microsegundos, la información había sido pasada de un celular a otro. Apenas vio el archivo, abrió el mismo para encontrarse con una mísera imagen de un tipo sonriendo, con una leyenda que claramente no era lo que ella buscaba, más bien decía “Pequeña estúpida”. Le habían tendido una trampa.

¿Qué demonios se supone que es esto? – dijo mirándolo desafiante. Sin mostrar ningún miedo el tipo comenzó a reírse e inmediatamente levantó su mano, como si fuese capaz de agarrar alguna especie de arma o activar una llama. En menos de lo que el sujeto esperaba, Reiko sacó de su pecho una katana que parecía estar levemente ensangrentada, como si de en verdad lo hubiese sacado de sí misma. Su anillo había desaparecido, para tomar la forma de esa espada, mientras que la posicionaba justo por el cuello del sujeto. La capucha había cedido ante el impacto y el rostro del mismo había dejado en descubierto. Jugando con los sentimientos de ella después de todo lo que había pasado, ¡maldita sea! Eso la enfurecía cada vez más al punto de cegarse de algo que verdaderamente debería preocuparle: la intensidad de sus llamas, las llamas de la ira.

¡Lo mataría! Sin duda, ¡lo mataría! Sin importar a qué familia pertenecía, nadie jugaba con el pasado de Reiko.

OFFROL. ¡Perdón por la tardanza! Vacaciones + materias + finales, no es la mejor forma de comenzar el año pero fue la mía. No me dio tiempo para responder. Le puse un poco de acción, espero que sepas qué hacer sino Reiko calcinará un compañero tuyo (???).


Última edición por Reiko Rairyuudan el 25.02.17 14:19, editado 1 vez



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Mensaje por Nere Ronoa el 07.02.17 13:28
Nere estaba pasando a comer otro de esos bollos relleno, era del tamaño de un donut solo que sin agujero, con una fina capa de chocolate por encima pero el relleno era de crema dulce, con un suave sabor a flan caliente, ese sin duda era su favorito. Estaba mordiéndolo buscando donde empezaba el relleno cuando vió ese pequeño resplandor blanco, miró al hombre  con el claro emblema del white Spell pasar corriendo por donde la pastelería.  

Ella solo pensaba que había que ser muy idiota para ir por ahí con el emblema de una familia en el hombro, era como ponerse una diana en la frente, ni en sus mejores días hubiera salido a ningún lado con  el emblema Vongola, ni cuándo ingresó en el CEDEF y ahora, menos que nunca quería llevar un emblema, ella no quería saber nada de Millefiore ni quería ser relacionada con él, lastimosamente seguía de niñera allí adentro aunque para el caso que se le hacía era lo mismo que si no estuviera.  

Además si había un conflicto no era asunto suyo, ¿qué le importaba a ella que un soldado o un informante o un guardia se veía metido en un tiroteo, allá ellos. No eran nada suyo, nunca ayudaba a una familia ajena mientras no fuera su problema, era bastante insensible en ese aspecto, así que seguía con su comida  hasta que el pequeño temblor sacudió la pequeña calle peatonal haciendo que varios de sus pequeños tesoritos  cayeron por el suelo.

Eso era imperdonable. Nere guardó los otros en la bolsa y se fue allá hasta donde estaba  la llama  y otra llama , ¿dos? Qué importaba no estaba  fijándose en eso, se la traía al pairo, así que con el tenedor de la mesa en la mano miró al hombretón del emblema del White Spell en una reyerta con alguien más dónde Nere le clavó el tenedor en el hombro desde la espalda.

-Me has tirado los dulces al suelo, cabrón-bufó de enojo.

Era un incordio estar sola, Narya y ella estaban  sincronizadas y podían pelear juntas contra muchos sujetos a la vez porque eran capaces de coordinarse tanto física como mentalmente. Así que cuándo el se giró: la reacción típica por el dolor y la sorpresa de ser atacado por la espalda, ella arrancó el tenedor oyendo su quejido, quizás por eso no la reconoció aunque ella tampoco lo reconoció porque después de todo era demasiado personal para recordar todas las caras, recordaba la de Byakuran y la del gafotas con voz aguda, además el gafotas era increíblemente adorable tan nervioso, pobrecillo, iba a salirle una úlcera de estómago.

Por eso le daba mucha ternura, el sentirse maternal con alguien después de tanto tiempo, ya que ese sentimiento solo lo había tenido con su hermana y al no tenerla era como el síndrome de nido vacío.  

Ella giró medio cuerpo para evitar el manotazo aferrando el tenedor para que se clavara en su mano, bueno, la gente nunca pensaba en lo útil de un tenedor, si tuviera una buena posición podría saltar a sus hombros, hacerle una presa con las piernas y clavarselo en los ojos una y otra vez hasta tirarlo, pero era un conflicto a varias bandas por lo que parecía.

Allí había otra persona más como había notado hacía un rato, de hecho tenía una espada con sangre, algo había escuchado de alguien que sacaba una espada del pecho o algo así, nunca atendía a lo que pasaba con otras personas, no era una cotilla ni se impresionaba por lo que había, ella se centraba en sus propios problemas porque si uno mismo no arreglaba su propia vida, ¿Como pretendía arreglar la de los demás? Además no había visto ninguna herida salvo el arañazo en el cuello, pequeño y filoso, pero no suficiente para pensar que toda la sangre de la espada fuera  suya, así que era una conclusión lógica, de todas formas esa otra tenía también algo en contra del sujeto así que no tenía ninguna razón en concreto para atacarla, además por motivos obvios el sujeto estaba más preocupado por la espada de ella que su tenedor y ella ya había vengado sus dulces así que no tenía nada más pendiente.

Ella solo se molestaba por sus propias cosas, sus dulces, su hermana, el noveno.

Porque era lo único que podía llamar propio, todo lo demás, incluso una pareja, era algo prescindible por lo que no lloraría si la perdiera o se la quitasen ni se vengaría.

Era una persona absolutamente desapegada de todo aprecio que no supiera que fuera a tener para siempre pero, asi es la vida, ¿no?

-Tranquila que yo no molesto. Ya le hice lo que tenía que hacer y ya me voy.




OFF ROL: Tranquila, a tu ritmo, ya ves que yo también tardé en responder. Estuvo bien meterle acción. Lo siento, Nere es muy desapegada, demasiado trauma ~~ pero ya ves, tampoco va a molestarte~~ xD


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